lunes, 28 de marzo de 2022

Marcha a caballo “La Virgen abre caminos”

LEONARDO RISSO, SACERDOTE DE LA PARROQUIA SAN NICOLÁS DE BARI (BATLLE)

El padre Leonardo Risso, sacerdote de la Parroquia San Nicolás de Bari (José Batlle y Ordóñez), convocó a los medios de comunicación del medio a la Casa Parroquial de Minas para anunciar que entre el martes 29 de marzo y el domingo 3 de abril se llevará a cabo una marcha peregrinación a caballo llamada “La Virgen abre caminos”.

El párroco recordó que la primera marcha se realizó “en noviembre de 2019, desde la ciudad de Florida hasta José Batlle y Ordóñez, trayendo una imagen de la Virgen de los Treinta y Tres, la que ahora está en el templo parroquial de Batlle”.

 

IDEA Y OBJETIVO

Risso comentó que la idea siempre fue “reeditar, pero vino la pandemia y se fue demorando. Abril es un mes muy especial para Minas y toda la región, donde está el Día de la Virgen (19), pero también es importante para toda la zona, más allá de la comunidad creyente. Por eso realizaremos esta actividad que termina en abril, si bien va a ser previo incluso a Semana Santa. La actividad consiste en una marcha de a caballo, que desde la fe es vivida como una peregrinación y es totalmente abierta para quienes deseen participar. Se busca compartir una experiencia que humanamente todos las necesitamos, más aún por este tiempo que hemos vivido de más de dos años se hace muy necesario y que es, encontrarnos y buscar cosas comunes que nos unen. ‘La Virgen Abre Caminos’ es porque pensamos es necesario desde nuestra fe acudir a María que siempre nos lleva al encuentro entre nosotros y con Jesús su hijo que es lugar y motivo de encuentro”.

“Además”, agregó “de poder encontrar salidas en la vida, que muchas veces se vuelven en situaciones complicadas difíciles de encontrar".

 

DETALLE DE LAS JORNADAS

Contó que la salida está prevista para el “martes 29 de marzo desde Batlle y Ordóñez, y de ahí hasta Zapicán, para en horas de la tarde hacerse un fogón buscando el encuentro entre toda la gente. Al otro día se hará el trayecto desde Zapicán hasta el arroyo ‘Los Molles’ y en la noche llegaremos a Manguera Azul. El jueves 31 llegaremos en la mañana a la capilla de Polanco, donde se hará un trayecto de procesión hasta Polanco Sur. A mediodía se hará una pequeña celebración y oración con la virgen y después el almuerzo compartido. Todas las actividades son abiertas y es fundamental decir para que el que desee se sume. En la noche estaremos llegando al comercio de ‘Nenina’ Martínez y al otro día estaremos en el Alto del Santa Lucía junto a Marta y Eduardo Abreu. El sábado 2 de abril saldremos a las 7 de la mañana. A las 9 está previsto estar en avenida General Flores y avenida Ugolini. Pasaremos por la Parroquia San José, donde haremos una pequeña parada y seguimos rumbo al Verdún por el Paso del Amor, Camino Higuerita, Ruta 12 y Santuario del Verdún. Está previsto que lleguemos al Verdún en el entorno de las 10:30 de la mañana.  A las 11, el obispo Milton Tróccoli estará presidiendo una misa y luego se hará el almuerzo compartido, donde se contará con canto, folclore y un homenaje a la Virgen”.

Acotó que al otro día “aprovechando que es el día domingo y es el desfile de Minas y Abril, nos quedamos y participamos del desfile”.

 

PROPÓSITO DOBLE

Risso comentó que la actividad tiene doble propósito. “Por un lado es importante desde la fe porque uno de los símbolos que vamos a traer es la maleta de la virgen, que es que iremos recogiendo todas las oraciones de toda la gente desde que salgamos hasta que lleguemos y se lo vamos a presentar a María en el Verdún. El otro propósito es amplio, el encuentro y que lo necesitamos todos, sobre todo después de dos años que han sido duros y difíciles. Ahora que se puede hacer actividades con un poco más de soltura pensamos que es importante y preparando también lo que será el regreso a la peregrinación a la Virgen del Verdún que también hace dos años que no se hace".

 

EXPECTATIVAS

Dijo tener “muchas expectativas porque la respuesta ha sido muy linda”. “Ya hay gente interesada y sabemos que es una actividad que lleva varios días, más que nada para quien participara todos los días que deben disponer de ese tiempo, preparar varias cosas, el tiempo, los animales y todo el resto, como disponer otros medios para quien tenga menos recursos y quiera participar y la expectativa va creciendo, e incluso hay gente que se irá sumando sobre la marcha". Son alrededor de 160 kilómetros que se recorrerán, “a un ritmo accesible porque la idea es disfrutar”.

Según indico Risso los interesados en información adicional se pueden comunicar a través del celular 095 198 992.

Mario García: “Mañana tenemos que levantarnos y solucionar un montón de problemas que hay en Lavalleja”

“EN LAVALLEJA ERA PREVISIBLE EL TRIUNFO”

Pasadas las 19:30 hora de la víspera, integrantes de la coalición a nivel departamental comenzaron a llegar al salón Enjoy de Minas, lugar donde esperarían los resultados del escrutinio. A medida que iban pasando las horas y más allá de la paridad existente, desde la capital del país ya se anunciaba el triunfo del No en el referéndum y comenzaban los festejos, en Minas se mantenía la cautela. Es más, muchos seguidores pedían al propio intendente Mario García diera el visto bueno para desatar los festejos, pero este se mantenía en su posición de esperar.

Ya sobre las 22:30 y ante una situación que se tornaba irreversible, comenzaron los festejos con banderas, pancartas, vehículos que hacían sonar sus bocinas, y el “soy celeste” que entonaban algunos. También hubo lugar para la entonación del Himno Nacional, antes de partir todos en caravana a pie hacia plaza Libertad, donde seguirían los festejos.

 

“EN LAVALLEJA ERA PREVISIBLE EL TRIUNFO”

Primera Página habló con Mario García, quien muy cauto expresó que “realmente estamos con muchas sensaciones. La primera haber vivido una jornada ejemplar, que considero es la primera obligación que tenemos a destacar. Cada una de las opciones entregando todo lo que tenía por lo que se creía era lo mejor para el país, y eso es muy lindo de vivirlo y de destacarlo”.

Acotó que “ahora estamos con los resultados, con los nervios típicos de cada jornada electoral hasta que se dilucida. En Lavalleja era previsible que la opción mayoritaria fuera la del No, y los resultados están confirmando ese favoritismo que creíamos se iba a dar. Me han llegado imágenes de festejos, veremos los resultados finales, y después vendrán los análisis, las conjeturas, las proyecciones, y cada uno verá desde su óptica los resultados definitivos”.

Dijo que “de confirmarse el mantenimiento de los 135 artículos que hoy estaban en decisión popular, creo que lo que tenemos que saber es que el gobierno va a seguir con las herramientas que había propuesto y aprobado el Parlamento Nacional. Mañana (por hoy lunes) todos tenemos que levantarnos, sabiendo que hay un montón de problemas que tiene nuestra sociedad, que es la responsabilidad que tenemos entre todos de intentar solucionar en lo que falta de este período de gobierno”. 

García reiteró que quería resaltar “una vez más la cultura cívica de nuestro país, que es algo normal, y me encanta destacarlo porque no es normal lo que vemos en otros lados muy cercanos, sin poner ejemplos, pero que todos vemos. Y acá, al otro día, somos todos uruguayos, tenemos todos la camiseta puesta y vamos por todos por lo que entendemos es lo que tenemos que hacer, y es mejorar la calidad de vida de nuestra gente. Nuestro gobierno va a seguir con los 135 artículos, intentando generar esos cambios que se han venido dando a lo largo de estos dos años de gobierno”.

Afirmó que estaba “muy contento con el trabajo que se hizo en el departamento”. “Lavalleja es uno de los departamentos que a nivel país la diferencia a favor del No es más grande. Eso marca que se trabajó muy bien, con todos los partidos que integran la coalición. Esto también marca un poquito que cuando termina la jornada, siente el deber cumplido, de haber militado con muchísima alegría, con muchas ganas, y eso es lo importante”.

Continúan investigaciones por faltante de dinero en Municipio de Solís de Mataojo


Tanto la Intendencia de Lavalleja (IDL), en una investigación interna, como la Justicia, continúan analizando un faltante que según se ha dicho es de unos $ 600.000 de la cuenta bancaria del municipio en el Banco República (BROU).

Según se supo, la existencia de transferencias bancarias electrónicas irregulares, y el faltante de $ 600.000 fue detectada por controles de rutina realizados por el propio municipio. Ante estos hechos, los concejales (tres del Partido Nacional, PN, y uno del Frente Amplio, Fernando Larrosa) y la propia alcaldesa, Verónica Machado (PN) denunciaron la situación a la IDL, cuyo equipo contable detectó y confirmó la situación, y también lo denunciaron en la seccional policial de Solís de Mataojo, lo que llevó a una investigación judicial a cargo de la Fiscalía.

El Municipio de Solís de Mataojo tiene un sistema de cheques que funciona normalmente desde hace tiempo, para realizar pagos, y cada cheque requiere de dos firmas para que cualquier pago sea haga efectivo. De esta forma se realiza un control mayor de los gastos. Las personas autorizadas a firmar son la propia alcaldesa, el concejal Larrosa y una funcionaria de la IDL que trabaja para el municipio. Para que un cheque sea válido y se pague, requiere de la firma de dos de esas tres personas.

Según supo Primera Página, el municipio nunca utilizó el sistema de pagos electrónicos para pagar a proveedores a través de la banca electrónica de eBROU, y habrían solicitado que en caso de utilizar este sistema, se requirieran también al menos dos firmas para realizar cualquier transferencia por internet. Por alguna razón, que se está investigando, el BROU estableció que se pudieran hacer transferencias electrónicas con la firma de una única persona.

Los concejales y la alcaldesa ya declararon en la investigación interna de la IDL, y probablemente deban hacerlo también ante la Justicia.

Además, todos los concejales pidieron a la IDL la separación del cargo de la funcionaria, y el inicio de un sumario administrativo.

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Defender las instituciones

En los últimos días, concejales del Municipio de Solís (tres del PN y uno del FA, Fernando Larrosa), recibieron críticas y ataques, sobre todo a través de redes sociales, por haber denunciado el faltante de $ 600.000 de una cuenta bancaria de ese mismo municipio.

Al parecer, las críticas y ataques se refieren a que las denuncias de la alcaldesa y los concejales podrían causar problemas a la Intendencia de Lavalleja (IDL), o a sus jerarcas.

En realidad, los concejales y la alcaldesa están realizando una de las labores más importantes que pueden hacer como jerarcas electos por el pueblo de Solís de Mataojo: cuidar el dinero de los contribuyentes, controlar que se gaste de manera adecuada y honesta, que no se desvíen fondos ni recursos. Es su deber hacerlo. No podrían, no deberían actuar de otra manera.

Denunciar irregularidades o presuntas irregularidades o delitos registrados en una institución u organización pública o estatal, es y debe ser uno de los principales deberes de los ciudadanos, de todos los ciudadanos, y especialmente de los ciudadanos que forman parte de esas organizaciones e instituciones.

Realizar estas denuncias no constituye, claro, ningún ataque ni intento de debilitar esas instituciones, sino exactamente lo contrario, las fortalece. Significa que quienes trabajan en esas instituciones velan, como deben hacerlo, por la probidad y el funcionamiento adecuado y sano en ellas.

Si un socio de un club de baby fútbol sospecha o comprueba que alguien, dentro mismo del club, se apropió de parte de la recaudación de la última rifa organizada para comprar equipos para la gurisada, ¿está atacando o defendiendo al club si denuncia y promueve una investigación? Claramente, su denuncia fortalece al club.

De la misma manera, si alguien en cualquier otra institución denuncia comportamientos o situaciones que cree o comprueba son irregulares o deshonestas, o ilegales, está fortaleciendo y denfendiendo a esa institución, y no lo contrario.

Callarse la boca es fácil. Denunciar es más difícil, pero es lo correcto, y debería ser aplaudido.

 El director

domingo, 27 de marzo de 2022

Referéndum en Uruguay| Comisión por el Sí valora los comicios como "positivos" antes de saber resultado

Según la vocera de la campaña, Amira Fagúndez, la valoración de los comicios hasta ahora es de carácter “positiva y pacífica”

En la sede central de la Comisión por el Sí, en Montevideo, se realizó una conferencia de prensa previo al cierre de las urnas electorales en las que se decidirá la propuesta de derogar o mantener 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC) aprobada en julio de 2020. Acorde a la vocera de la Comisión, Amira Fagúndez, hay una valoración positiva y pacífica sobre el clima de votación de ambas campañas “como se hace normalmente”.

A su vez, la vocera incentivó a quienes aún no concurrieron a votar a que lo hagan porque "gracias a la recolección de más de 800 mil firmas" hoy se pueden "expresar".

Por último, recordó que 20:30 la Comisión se establecerá en el monumento al Gaucho, sobre la calle 18 de julio, el Centro de Montevideo, para “esperar los resultados y festejarlos”. “Festejaremos no solo los resultados obtenidos hoy, sino los del proceso que viene hace más de un año con la recolección de firmas. Hoy se termina esto con esta instancia, pero nos queda mucho por delante”, puntualizó.

La Ley

La ley contiene 476 artículos y es el resumen de las principales medidas de la coalición de gobierno que llevó a Luis Lacalle Pou a presidir el país. Esa norma plasma el “Compromiso por el país” que firmaron el Partido Nacional, Partido Colorado, Cabildo Abierto, Partido Independiente y Partido de la Gente, previo a la segunda vuelta de noviembre de 2019, en la que Lacalle venció al izquierdista Daniel Martínez.

Los uruguayos deberán decidir entre dos boletasuna rosada, por el Sí a la derogación de los artículos, y otra celeste, por el No a la derogación. Como la ley exige que para derogar total o parcialmente una ley se debe obtener al menos la mitad más uno de los votos válidos, el voto en blanco (sobres vacíos) contabiliza a favor de la opción No.

Las empresas encuestadoras en Uruguay señalan un escenario “competitivo” para la votación de este domingo, aunque algunas se inclinan a señalar que no estarán los votos necesarios para derogar los 135 artículos.

La votación culminará a las 19 y 30 horas. Una hora después, la Corte Electoral comenzará a difundir información sobre el resultado.


Fuente: 

sábado, 26 de marzo de 2022

Uruguay | El gobierno de Lacalle Pou “se juega la supervivencia” con el referéndum contra la LUC, sostiene analista político

 El politólogo Daniel Chasquetti opina que la izquierda uruguaya ha subestimado “permanentemente” la capacidad política del actual mandatario


Por Andrea Martínez y Lucas Silva, por ARN


Las encuestadoras prevén un final cerrado y los comandos electorales pusieron toda la carne en el asador, hasta el arranque de la veda electoral. Este domingo 27 los uruguayos definirán la continuidad de 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC) que se someten a referéndum y con su pronunciamiento reordenarán un tablero político polarizado entre la coalición oficialista que lidera Luis Lacalle Pou y el Frente Amplio, que pasó a la oposición después de 15 años en el gobierno (2005-2020).


El politólogo Daniel Chasquetti opina que en este referéndum el gobierno “pone mucho más en juego que la oposición” y Lacalle Pou se colocó en el centro de la campaña porque “es muy consciente de eso”. “El gobierno en definitiva se está jugando su supervivencia, porque una derrota puede implicar no sólo la pérdida de legitimidad como gobierno sino también la posibilidad de mantener a la coalición unida”, señaló Chasquetti, entrevistado por la Agencia Regional de Noticias.


El analista político considera que la izquierda uruguaya ha subestimado “permanentemente” la capacidad política de Lacalle Pou, que durante la pandemia elevó sus niveles de popularidad y logró mantener unida a una coalición de gobierno integrada por cinco partidos.


Sin embargo, según Chasquetti, el FA sí tuvo mejores reflejos para “recrear lazos históricos” con los movimientos sociales durante la campaña electoral y además pudo dar “pasos muy grandes” en materia de renovación generacional, después de un largo ciclo marcado por los liderazgos de Tabaré Vázquez, José Mujica y Danilo Astori.


-¿Cuánto se juega el gobierno de Lacalle Pou con el referéndum de cara a los tres años de gestión que le quedan por delante?

-En términos jurídicos lo único que se juega son los 135 artículos, pero en términos políticos se juega mucho más. Todo gobierno tiene ciertas condiciones políticas que favorecen o entorpecen el desarrollo de la gestión. Las condicionantes que favorecieron al gobierno de Lacalle Pou fueron básicamente dos o tres: la primera el resultado electoral (de 2019), sobre todo el de la primera vuelta (de octubre), cuando todos los partidos de la coalición sumados llegaron al 54% y el Frente Amplio (FA) obtuvo solo 40%.

La segunda condición es que Lacalle Pou efectivamente fue capaz de construir y liderar esa coalición, que es la llave de la gobernabilidad. En términos estructurales, Lacalle Pou es el presidente más débil de la historia moderna del Uruguay, su partido tiene solamente el 28% de las bancas del Parlamento. Si tuviera que gobernar solo con el PN sería un presidente extremadamente débil, incluso más que Jorge Batlle (2000-2005) en los últimos 2 años de gobierno. Por lo tanto, la construcción de la coalición es importante y genera condiciones para desarrollar el gobierno.

Estamos frente a un referéndum en mitad de período y con una competencia complicada, porque es una ley “ómnibus” que abarca al menos 15 políticas públicas. Por los procesos de simplificación del debate, se fue tornando en un plebiscito a la coalición de gobierno, que termina solicitando un voto de confianza a la población. Es algo muy riesgoso, porque pueden cambiar las condicionantes que favorecieron al gobierno al comienzo. Una derrota en el referéndum podría ser leída como que las preferencias cambiaron y ya no se mantendría la línea argumental de que el gobierno tiene legitimidad porque en 2019 la gente votó un cambio.

Cuando estudiamos los motivos por los cuales se rompen las coaliciones, los reveses electorales aparecen como eventos exógenos de mucho peso. Normalmente los socios se pasan facturas, empiezan a discutir por qué se perdió y eso alienta el desánimo y muchas veces la ruptura. El gobierno en definitiva se está jugando su supervivencia, porque una derrota puede implicar no sólo la pérdida de legitimidad como gobierno sino también la posibilidad de mantener a la coalición unida.

En definitiva, en esta elección el gobierno pone mucho más en juego que la oposición y creo que el gobierno es muy consciente de eso. Por eso está haciendo la campaña que está haciendo, invirtiendo muchísimos recursos en publicidad, en despliegue territorial y colocando a su principal activo, que es la popularidad del presidente. En esta última semana se decidió no debatir más y centrar todo en la línea argumental que pueda desarrollar Lacalle Pou.


-¿No hay un riesgo ahí también para la imagen del presidente?

-Claro, eso es elevar la apuesta, es exponerlo más. Si Lacalle Pou se hubiese mantenido al margen, su autoridad no estaría tan en juego, pero al colocarlo en el centro, el costo de una derrota es mayor. Es una apuesta muy fuerte.


-¿A qué obedeció ese cambio de estrategia?

-Cuando se habla de la popularidad del gobierno normalmente lo que estamos hablando es de la popularidad de Lacalle Pou. Las encuestadoras coinciden en que la pandemia modificó la percepción que los uruguayos tenemos del presidente. Hasta el 13 de marzo los uruguayos veíamos a un Lacalle Pou muy distinto al que comenzamos a ver después. Hubo momentos de mucha incertidumbre en los que Lacalle Pou desplegó algunos atributos que lo colocaron en la más alta consideración de los ciudadanos. Ya dejó de verse como aquel político joven, de familia patricia, que fue criado para ser presidente desde Carrasco (barrio residencial de Montevideo) y se empezó a posicionar efectivamente como un líder político de relieve. Eso lo confirma que aproximadamente uno de cada cinco frenteamplistas aprueban la gestión de Lacall Pou; no es una gestión que esté sostenida solamente en aquellos que lo votaron, sino que también hay parte de la oposición que lo valora.

Lacalle Pou se tiene mucha confianza y aumentó sus salidas públicas. Hasta octubre tenía 3 o 4 salidas públicas (me refiero a eventos donde tiene la posibilidad de tener contacto con ciudadanos) y a partir de octubre-noviembre pasaron a ser entre 15 y 20. Eso marca un cambio. Lacalle Pou se tiene mucha confianza, no sólo en rondas de prensa sino también para poder hablar con ciudadanos, enfrentar situaciones inesperadas. Confía mucho en su intuición, que es algo típico de los buenos líderes. Y me parece que la coalición percibe que estos factores son clave para ganar el referéndum.


-¿El FA y la izquierda subestimaron la capacidad política de Lacalle Pou?

-Si, permanentemente. Cuando Lacalle Pou era simplemente un candidato se pensaba que iba a ser muy difícil que los uruguayos -luego de haber votado fórmulas como la de José Mujica y Danilo Astori o la de Tabaré Vázquez con Raúl Sendic- terminaran votando una fórmula como la de Lacalle Pou con Beatriz Argimón. Como que había una visión de clase que pensaba que efectivamente los sectores sociales medios y bajos nunca podrían “comprar un producto como ese”. Lo cierto es que lo subestimaron, porque la campaña de Lacalle Pou fue muy inteligente. Y mejor aun fue su comunicación a partir de la pandemia, que generó un terreno que lo favoreció. Cuando hay situaciones críticas los ciudadanos tienden a ser más tolerantes con el gobierno, a unirse y a tratar de enfocar la crisis como un problema nacional. Eso pasó en casi todos los países, para que los presidentes perdieran popularidad tenían que cometer muchos errores, como no reconocer la pandemia, dejar que la gente muriera o enturbiar ciertas políticas públicas. En pandemia la gente estaba dispuesta a ganar menos, a tolerar cierto deterioro del tejido social con tal de salir del lío, y eso Lacalle Pou y la coalición lo manejaron bien. Ese es el fuerte que tiene el gobierno.

Ahora que estamos en época de normalización las cosas empezaron a cambiar. El referéndum no nos deja verlo del todo, pero tenemos muy normalizadas varias arenas de lucha política, no solo el parlamento, sino también la lucha distributiva entre sindicatos y empresarios. Esto vuelve más débil al gobierno porque no todas las políticas funcionan del mismo modo ni son evaluadas de la misma manera, y una cosa es evaluar a Lacalle Pou presidente y otra evaluar la política económica u otras que tienen problemas y menos apoyos.


-Una que cosa que han planteado varios analistas que además del efecto derogatorio, importa mucho la diferencia de votos en el Sí y el No. ¿A partir de qué porcentaje se podría hablar de una victoria contundente del oficialismo?

-Si el Sí vota peor que el FA en [las elecciones generales de] octubre de 2019, en el entorno del 40%, sería un triunfo contundente para el gobierno; por encima del 40%, a medida que el Sí se acerca a la línea del 50% el escenario es más parejo y podría darse el caso de que, aún ganando el gobierno, se generen dudas en la interpretación, porque el gobierno está confrontado a esa votación de octubre y [del balotaje de] noviembre. En octubre todos los partidos de la coalición juntos lograron el 54%, en noviembre Lacalle Pou-Argimón lograron el 49%. Lo ideal para el gobierno sería que el No esté en algún punto por encima del 49%, cuanto más cerca del 54%, mejor. Eso permitiría al gobierno sentir que mantiene el respaldo. Para el FA lo importante va a ser que el Sí vote por encima del 40%.


-Si el Sí no alcanza el 40%, ¿eso ya implica que la izquierda debería pasar a pensar no en las próximas elecciones, de 2024, sino las siguientes, de 2029?

-No, para nada. Falta mucho todavía, sobre todo en un mundo con tanta incertidumbre. El electorado uruguayo podemos dividirlo en dos. Por un lado, está el voto cautivo de los partidos, que es como un stock que se va moviendo, pero no mucho, hay un “piso electoral”, como lo llaman los encuestadores. Por otro lado, hay un electorado flotante, que está en el centro, con una parte a la que no le gusta mucho la política ni sigue los asuntos públicos. Ese electorado, que es el que termina definiendo, es muy sensible a algunas variables, como la política económica y la seguridad. Hay que ver qué pasa en los dos años que faltan con la variable económica, la seguridad. No creo que una votación por debajo del 40 selle el resultado del 2024. También son importantes los candidatos, Lacalle Pou no puede ser candidato y la coalición va a tener algunos dilemas para definir quién está al frente.


-Un escenario de victoria contundente del gobierno, ¿dispararía esas definiciones en la coalición, aceleraría los tiempos para las elecciones?

-Una primera definición del gobierno va a ser qué agenda va a llevar adelante los próximos años. Si el gobierno gana va a tener condiciones para llevar adelante la agenda que crea conveniente, el problema es que la evaluación que hacen los propios miembros de la coalición es diferente. Algunos creen que lo hecho hasta ahora -haber enfrentado la pandemia con relativo éxito, haber vacunado a la población de forma rápida, haber sorteado ese problema sin que la economía cayera en una crisis profunda, como sucedió en otros países- ya es un mérito suficiente para presentarse en 2024 y reclamar la reelección. Hay otros que están muy insatisfechos, que creen que se ha hecho muy poco, que la LUC fue importante, pero en materia de reformas el gobierno está en veremos. Sobre todo cuando se mira la agenda del Parlamento: hay pocos proyectos relevantes y algunos de los que hay están trancados porque no generan acuerdo en la población.

Esa es una cuestión relevante: si no se impulsan reformas importantes van a empezar las críticas desde algunos sectores sociales y económicos que apoyaron al gobierno. Hay actores económicos que esperan reformas en distintas áreas, hay expectativas de que efectivamente las cosas cambien.

Por otro lado, no todos los socios de la coalición están igualmente satisfechos. Cabildo Abierto (CA) demanda una serie de medidas que hasta ahora no han sido aplicadas porque tampoco generan acuerdo. De 31 proyectos de ley presentados por CA en dos años no se aprobó ninguno, ¿hasta cuándo va a aguantar CA? Hay una serie de preguntas que complican un poco el escenario.

Si el gobierno gana el referéndum las condiciones políticas para avanzar son importantes, el tema es en qué avanzar, hacia dónde, con qué proyectos y si hay acuerdos. Esas preguntas son importantes.


-La semana pasada se difundió un informe, coordinado por vos, que concluía que en los últimos dos años hubo una "flaca producción legislativa". ¿Esto se vincula con la aprobación de la LUC, por la multiplicidad de proyectos en uno?

-En primer lugar, la LUC es en parte la explicación, porque si se hubiese partido en 10 o 15 leyes, que se podría haber hecho, tendríamos otra agenda legislativa. Lo segundo es que el programa de la coalición es muy generalista. El programa que hay, el que se pudo negociar, se trató de traspasar a la LUC, que es la gran pieza legislativa del gobierno. ¿Qué producción legislativa sustantiva hay? La legislación relativa a la pandemia, que llevó mucho trabajo y fue aprobada por unanimidad, las leyes presupuestales y la LUC. Nada más. Hay algunos proyectos que están trancadísimos, algunos por CA, otros por otros sectores, pero hay un problema y es que la coalición no se pone de acuerdo.


-¿Cómo evaluás la relación entre el FA y los movimientos sociales en este proceso de campaña electoral?

-Creo que se recrearon los lazos históricos, los movimientos sociales -particularmente los sindicatos y los gremios estudiantiles- han sido compañeros de ruta de los partidos de izquierda a lo largo del siglo XX. Siempre está el riesgo de que cuando la izquierda gobierna se produzca un quiebre -que no se produjo en los 15 años de gobierno del FA, aunque sí hubo enfriamientos- y ahora se recrearon esos lazos.

Para eso creo que hubo dos asuntos claves. En primer lugar, la autocrítica del FA, que en sus documentos internos anotó que hubo un alejamiento, un enfriamiento de los vínculos, y eso muchos sectores políticos lo tomaron como bandera. Creo que esa no es una explicación de la derrota del FA, pero sí es un hecho objetivo.

La decisición de salir a buscar firmas para convocar al referéndum permitió ese encuentro, porque el movimiento sindical y el FA estuvieron casi a la par y sin ese acuerdo no se hubiese concretado la activación del referéndum.

La alianza goza de buena salud, es la misma que permitió bloquear la privatización de las empresas públicas y la ley de alianza de Ancap con privados. Ahora estamos viendo una continuidad histórica. Del otro lado también hay continuidades: las cámaras empresariales apoyan la opción del gobierno.

Luego de la pandemia, lo que tenemos es un retorno de la lucha redistributiva entre dos bloques: la izquierda con los sindicatos y la derecha o centroderecha con las cámaras. Vamos a ver si esto se mantiene así, pero son estructuras que surcan varias décadas, tendrían que ocurrir cosas muy raras como para que se rompan.


-El FA atraviesa un momento de recambio generacional, tras los gobiernos de Tabaré Vázquez y José Mujica. ¿Qué dato deja esta campaña contra la LUC al respecto? ¿Cuánto se sigue dependiendo de Mujica para conectar con el interior del país?

-Lo que está ocurriendo es que el MPP (Movimiento de Participación Popular) está usando a Mujica como última carta y es algo bastante inteligente. Pero el FA ha dado pasos muy grandes en materia de renovación en el último año. En primer lugar, aprovechó el referéndum y el buen ánimo que generó alcanzar las firmas para elegir a su nuevo presidente (Fernando Pereira), que era la persona ideal para el cargo y sacó al FA de un letargo en el que estaba sumergido como estructura política.

Más allá de los intendentes [Carolina Cosse en Montevideo y Yamandú Orsi en Canelones], hay una serie de dirigentes como Mario Bergara, Óscar Andrade o Alejandro Sánchez que han salido al frente en esta campaña y lo han hecho bien. Tienen respaldo, porque han pasado por las urnas. Ahí el FA viene haciendo el proceso en forma normal, natural y va a tener para elegir. Cuando te sobran posibles candidatos es un mejor escenario que cuando no tenés ninguno.


-¿Cuál es el panorama en los partidos que integran la coalición de gobierno?

-Ahí es al revés, porque la figura del presidente lo domina todo y eso lo hace un poco complicado. Si bien al comienzo [el secretario de la Presidencia] Álvaro Delgado aparecía como un relevo para 2024, hoy no está tan claro. En el sector oficialista del PN hay una apuesta muy fuerte y seria por [la excandidata a intendenta de Montevideo] Laura Raffo, y en el otro hay unos intentos de reagrupamiento, ahí veo trabajando a [el senador] Jorge Gandini. Veo a esas tres figuras, pero todas por debajo del paraguas del presidente, que domina el escenario.

En el Partido Colorado (PC) no veo nada. Me parece que va a salir muy perjudicado de este esquema de coalición donde participa como furgón de cola, dando todos los votos, con ministerios que son de poca relevancia, con ministros que fueron cambiados. Es un problema severo el que tiene el PC, no sé bien cómo lo va a encarar.

Y CA está haciendo su juego. Manini va a estar en 2024 y en la coalición tienen bastante claro que es un problema. Por eso la idea es no darle mucha autonomía, tratar de bloquearlo, apoyarlo en algunos momentos y dejarlo trastabillar en otros. Ahí hay un conflicto potencial, CA tiene su propia forma de hacer las cosas y sus ideas y el PN lo ve como un peligro. Diría que por ahora el FA tiene más opciones para su oferta de 2024 que el gobierno, pero el gobierno puede tener la ventaja de que las cosas terminen muy bien y darse el lujo de no tener una gran fórmula, pero intentar ser reelecto por sus logros. Eso podría darse.


-Si hay un resultado favorable para el gobierno y Lacalle Pou mantiene su popularidad, ¿existe la posibilidad de que se promueva la reelección inmediata?


-Siempre hay gente que tiene esa esperanza. Yo hablé con algunos dirigentes del PN que ya estaban pensando en eso en 2020, pero esas ideas son bastante torpes. Uruguay ya aprendió de eso, en 1971 Pacheco Areco intentó con todo el aparato de gobierno llevar adelante esa reforma y fracasó. En 2009 un sector de la izquierda juntó firmas para intentar la reelección de Tabaré Vázquez y también fracasó. Me parece que ese es un camino cancelado y me parece que todos lo tienen claro. Me imagino a Lacalle Pou esperando hasta 2029.