martes, 16 de febrero de 2016

Daniel Fernández es el nuevo director de Turismo de la IDL

Desde hace unos días asumió como director de Turismo de la IDL Daniel Fernández, quien se venía desempeñando como secretario particular de la intendenta Adriana Peña, y director del teatro Lavalleja, tareas que seguirá manteniendo “por ahora”, dijo.
Luego de la renuncia de la anterior directora de Turismo, Analía Grandi, se esperaba la decisión de la intendenta Peña sobre quién ocuparía tan importante cargo. Fernández expresó que su designación “fue una sorpresa”, y por otro lado “es un gran desafío suplantar a una amiga como es Analía Grandi, a quien cuando le di la noticia, se puso contenta”.
Reconoce Fernández que “es una responsabilidad muy grande, porque el trabajo que venía haciendo Analía era muy importante, es un área de mucha exposición y ella lo supo hacer de la mejor manera y por eso es un desafío importante para mí. Estamos abiertos a diferentes propuestas, hemos mantenido charlas con operadores turísticos, estamos hoy haciendo un relevamiento que antiguamente se hacía de cubiertos, de camas, habitaciones, para tener un número más exacto de los visitantes, porque muchos de los turistas que llegan al departamento no pasan por los centros de informes, pero buscamos una mejor estadística”.

CONTINUAR LA GESTIÓN DE GRANDI

Fernández ha mantenido reuniones con el equipo de trabajo de Turismo, “ya que al ser funcionario de Turismo, nos conocemos, y seguiremos con la planificación que Grandi tenía, vamos a seguir dándole la impronta que uno tiene y a trabajar siempre en grupo”.
Entre las actividades se destaca la promoción del departamento hacia fuera. “Estuvimos en Punta del Este haciendo promoción junto a los cuatro funcionarios que desarrollan su labor en el departamento vecino, dos de ellos prestan servicio y hacen difusión de Lavalleja en Parada 24 y dos en la Fomento (Parada 1), estando además presente en la Plaza de los Artesanos”.

PRIMERAS REUNIONES REGIONALES

Destacó Fernández la presencia de la Dirección de Turismo en el Carnaval de Cerro Largo, desde el sábado 6 al martes 9 de febrero, “donde tuve oportunidad de reunirme con directores de la región Este, por lo que se va a seguir trabajando juntos, puliendo un poco lo que es la región, con varios proyectos, además de dar difusión en el resto del país también a las diferentes propuestas que tiene el turismo en Lavalleja”.
La fiesta más inmediata en Minas es el desfile de carnaval. Turismo integra la comisión. Habrá “un gran desfile” el 27 de febrero la calle 18 de Julio, con comparsas de Treinta y Tres, Rocha, una escola do samba de San Carlos, y las comparsas del interior del departamento y de Minas.

SEMANA DE TURISMO

Para Semana de Turismo, aseguró Fernández que el equipo de trabajo de Turismo “está estudiando dónde se colocarán los stands de artesanías, ya que la plaza Libertad está en obras. La idea es realizar una reunión con los artesanos para que opinen dónde les gustaría hacer ésta tradicional feria, que se iniciará en Semana de Turismo y se extenderá hasta el 1º de mayo. Una propuesta posible es la plaza Rivera, un lindo lugar, recién están concluyendo su renovación, con árboles frondosos, con la pérgola para hacer algún espectáculo, pero eso lo deciden los artesanos”.

TODO Y MÁS


Se continúa trabajando con las asociaciones de Minas y Abril, que se celebrará los días 9, 10 y 11 de abril, y con la de Semana de Lavalleja. Se elabora una cartelera atractiva de eventos, tanto fuera como dentro del teatro Lavalleja para las vacaciones de julio. Se prevé asistir a eventos para promover al departamento en todo el país, incluyendo la Feria Internacional de Turismo en Argentina: “es una pantalla muy importante para el departamento, porque se brinda una gran difusión y posibilita la llegada de más turistas al departamento”.

lunes, 15 de febrero de 2016

Sanos y salvos en la base

(6ª parte de siete)

Nos despertamos a las seis de la mañana en lugar de a las dos. Nos dormimos. Salimos
rápidamente de las carpas. Todo está blanco por la tormenta de nieve de la noche, y hace un frío terrible. Hay viento fuerte y los dedos quedan agarrotados inmediatamente. Nos ponemos a averiguar qué ha pasado con el resto de los grupos. Los soldados que están como “refugieros” -que están de guardia en el refugio, por una semana- nos dicen que tres grupos salieron entre la una y las dos de la mañana, hacia la cima, pero que difícilmente puedan alcanzarla. Hay mucho viento, nieva, y hay poca visibilidad, y con el viento el frío que se siente es terrible y hay riesgo de congelamiento.
El grupo de veinte soldados que ascendió hasta aquí ayer, prepara sus mochilas, pero no para subir, sino para bajar. Nos dicen que en esas condiciones es imposible hacer cima. Uno de ellos dice que a lo largo de su carrera militar, más de la mitad de las veces que ha intentado subir el Lanín, el volcán no se lo permitió. Nosotros queremos intentarlo igual. Antes, y luego que se fueran los veinte soldados, los dos militares que quedan de guardia nos invitan a entrar al refugio, a calentar agua en nuestras cocinillas. Aceptamos gustosos, y llevamos galletas, queso, dulce de membrillo, café, cocoa y leche en polvo para compartir con ellos. Luego de un buen desayuno, tomamos unos mates con los soldados. Ambos son muy jóvenes. Uno de ellos es de Junín de los Andes, y el otro viene desde lejos, es de Formosa, y su acento lo delata. Salgo del refugio un momento para ir a buscar azúcar a nuestra carpa. No me pongo los guantes -la carpa está a diez metros del refugio- y a los 30 segundos mis dedos están duros de frío. La combinación de viento y bajas temperaturas es terrible.
Al poco rato vuelve el primero de los grupos que intentó hacer cima. Llegan exhaustos, y no pudieron llegar a causa del frío. Uno de los guías comenzó a experimentar síntomas de congelamiento en las manos y debieron bajar de apuro. Poco después llegan los otros dos grupos, y se meten enseguida en sus domos a calentarse. Ninguno haría cima ese día, porque el volcán no estaba de humor.
Nosotros sabemos que estamos contrarreloj, porque no se puede permanecer en la cima luego del mediodía por razones de seguridad -se puede hacer de noche al retornar, y en esas condiciones es mucho más peligroso bajar- y para eso, calculando una caminata de unas seis horas hasta la cima, hay que salir ya mismo. Pero hacerlo ahora es inútil, la montaña no nos deja.
Decidimos llamar por nuestra radio a la base de los guardaparques y pedir permiso para quedarnos en la zona del refugio una noche más, e intentar hacer cima al otro día. Nos dicen que no podemos hacer eso, porque se espera tener en la montaña a mucha más gente al día siguiente, un viernes de fin de semana largo, y la montaña no resiste tanto público simultáneamente. Así que nos quedaremos sin cima.
Nos quedamos un poco tristes, y comenzamos a desarmar el campamento, para emprender el descenso. En realidad, siempre supimos que en este deporte, hacer cima puede llegar a ser un detalle, con toda la adrenalina que eso genera, y que lo principal es aprender a disfrutarlo todo, desde que comienza la caminata en la base. Buena parte de quienes intentan hacer cima en cualquier montaña del mundo, nunca llegarán a ella.
Antes de comenzar el descenso, nos tomamos unas cuantas fotos. Del grupo entero -un soldado nos toma la foto-, con los soldados, con las banderas de nuestros auspiciantes, que pedimos encarecidamente que fueran pequeñas y livianas para ahorrar peso.

EL DESCENSO

El descenso fue una fiesta. Desarrollada con mucho cuidado, claro. En la montaña se producen más accidentes en el descenso que en el ascenso. Porque bajar no es fácil prácticamente, porque las personas no solemos ir tan concentradas como en el ascenso y nos descuidamos, porque estamos más cansados. Pero igualmente, fue una fiesta para nosotros. Se nos fue rápidamente la tristeza, teníamos tiempo, y aprovechamos para practicar técnicas de montaña en la nieve, que en casa la vemos sólo si abrimos la puerta del freezer. Esta vez nos pusimos los crampones para andar por las pendientes de nieve -es mucho más seguro caminar con ellos- y comenzamos a practicar a caminar con ellos, que no tenemos muchas oportunidades para hacerlo en casa. O más bien ninguna. Nos detuvimos en una pendiente, para descansar, para tomar mate y para tomarnos fotos, con equipo completo y tomando mate. Una buena imagen del EUE. Además, practicamos la instalación de anclajes en la nieve, con elementos mínimos, como un piolet y una cinta (ver recuadro).
Mientras estábamos practicando en la pendiente, Gaspar y Yamandú -cuando no- comenzaron a practicar autodetención, y ya de paso se deslizaron por la nieve unos diez o quince metros antes de detenerse, para divertirse nomás. En la misma pendiente, unos 200 metros hacia arriba y unos 50 metros al costado, vimos a uno de los grupos que había intentado hacer cumbre la noche anterior. Venían con su guía, quien les enseñó una técnica de descenso rápido por pendientes de nieve, “culopatín”. Uno simplemente ser sienta en la pendiente, con la mochila puesta, y se desliza hacia abajo. En caso de tomar mucha velocidad, se frena inclinando el cuerpo hacia atrás para frenar con la mochila, al tiempo que se clavan los talones en la nieve. Ese doble freno funciona perfectamente si uno aplica la técnica correctamente. Si lo hace mal y clava los talones muy fuerte, por ejemplo, podría dar una vuelta en el aire y caer rodando. Y eso sí es muy peligroso.
Vemos pasar a los “culopatines” rápidamente, a unos metros de nosotros. Y a Yamandú enseguida le brillan los ojitos, y nos anuncia que va a probar la técnica. Escalador de larga experiencia, el Yama parece tener cierta adicción a la adrenalina. Y se larga nomás. El resto elegimos bajar de la manera tradicional, caminando por la pendiente. A nosotros nos lleva unas dos horas bajar hasta que termina la nieve, Yamandú lo hace en quince minutos, y nos espera abajo, descansando.
El resto del descenso en más simple, por terreno quebrado con muchas rocas. Igualmente vamos muy cansados de verdad, se siente el enorme esfuerzo físico de dos días.

UNA MULTITUD EN LA BASE

Cuando llegamos a la base de los guardaparques, a eso de las 10 de la mañana, el lugar es un hervidero. Hay entre 50 y 100 personas haciendo lo mismo que nosotros hicimos ayer, revisando por última vez el equipo, pasando la revisión de los guardaparques, para intentar el ascenso. En uno de los grupos hay un muchacho, un argentino, que está de muy mal humor. Los guardaparques no le permiten intentar hacer cima porque sus botas no son adecuadas. Son unas excelentes botas de trekking, pero no son tan abrigadas como las de montaña y no pueden llevar crampones. Sólo le permiten llegar hasta el refugio, que ya está bastante frío allí. Y si intentara seguir subiendo correría un serio riesgo de congelamiento.
Nosotros nos vamos enseguida a un camping gratuito que hay en la base del volcán. Queremos quitarnos las botas de una buena vez, armar campamento, hacer un mate, comer, descansar. Todo al mismo tiempo. Mientras tres de nosotros armamos las carpas, el restante comienza a calentar agua para mate y luego para cocinar. Estamos famélicos. Sacamos casi todo el equipo de las mochilas y colgamos todo lo que está húmedo -sobres de dormir, ropa, etc.- en las ramas de los árboles, para que esté bien seco para la noche.
Nos vamos a quedar aquí a descansar el resto del día, y para la mañana siguiente pretendemos pedir permiso para subir nuevamente -el tiempo ha mejorado y será más fácil llegar a la cima- o, si no tenemos suerte, coordinar para volver a Junín de los Andes.


(Lunes 22 de febrero: 7ª y última parte)



Recuadro 1


Anclajes

Durante el descenso del Lanín, practicamos autodetención con piolet e instalación de anclajes con elementos mínimos, como un piolet y una cinta. Una “cinta” es eso, una cinta de material sintético, gruesa -unos tres centímetros de ancho-, sin fin (no tiene extremos) y tiene un largo de unos dos a tres metros. Se utilizan como elemento de seguridad, con múltiples usos. Están hechas para resistir centenares de quilos de peso. Un anclaje es un punto o construcción fijo y firme, del que se puede atar una o varias cuerdas, para descender a una grieta en un glaciar, para rescatar a una persona caída, para bajar o subir por una pared vertical o para lo que sea necesario. Un anclaje es en un cerro una piedra grande de la que atar cuerdas de manera segura, y que las cuerdas no se desprendan, ni la roca tampoco. En un lugar boscoso un anclaje bien puede ser un árbol fuerte. En el hielo, donde no hay árboles y muchas veces no hay rocas sino tan sólo hielo por todos lados, se construyen anclajes perforando el hielo con grandes tornillos-taladro especializados para esa función, y conectando los tornillos con las cuerdas con fuertes mosquetones, los “ganchos” de seguridad que utilizan los montañistas y escaladores. Construir un buen anclaje en el hielo supone seguir reglas de seguridad estrictas, como la instalación de hasta tres tornillos, de manera que la cuerda no se suelte aunque fallen dos de los tres tornillos, y así. En la nieve se utilizan estacas de acero -o mejor de aluminio, más liviano- muy fuertes que se clavan profundamente en la nieve y tienen orificios para conectar mosquetones. Si no hay estacas disponibles, se puede utilizar un piolet y una cinta, dos cosas que cualquier montañista siempre lleva consigo. Para empezar, se hace en la nieve, en la misma pendiente, una zanja angosta -unos diez centímetros de ancho- pero muy profunda, de un metro o más. Luego se fija la cinta con un nudo, al mango del piolet. Luego se entierra en la zanja el piolet, se lo tapa de nieve y se apisona con los pies, de manera que quede bien firme. Sólo sobresale la cinta de la nieve, que se puede utilizar para atar cuerdas a ella. Este anclaje, si está hecho de manera eficiente, puede soportar el peso de una o dos personas, o quizá más. Dependerá de la consistencia de la nieve y de la pericia del montañista para construir el anclaje.



Recuadro 2:


La seguridad


El montañismo es un deporte de aventura, pero los riesgos propios de la actividad pueden -y deben necesariamente- reducirse y minimizarse con preparación, aprendizaje y técnicas. La primera medida de seguridad, y la más importante, es la planificación previa y exhaustiva. Un grupo de montañistas no puede darse cuenta de que la comida no alcanza a mitad de una expedición, a cinco mil metros de altura y a dos o tres días de caminata del refugio más cercano. Por eso la cantidad y calidad de la comida debe planificarse minuciosamente antes de salir, teniendo en cuenta la cantidad de grasa, proteínas, carbohidratos y vitaminas necesarias para la expedición. Tampoco es recomendable darse cuenta que no se trajo el abrigo suficiente en medio de una tormenta de nieve y a -25ºC. Al preparar cualquier expedición, se elaboran y siguen al detalle listas de alimentos, equipo, ropa y demás, que deben respetarse religiosamente. No se puede subir -o no se debería subir- ninguna montaña que tenga nieve y hielo -y casi todas tienen ambas, fuera de las zonas tropicales, y aún en ellas hay, muchas veces- sin botas especiales para andar en esas condiciones. Se trata de botas muy gruesas -a veces son botas dobles, con un botín interno de abrigo y una bota externa impermeable, de plástico-, impermeables y abrigadas, con suela rígida y soportes para crampones. Hay equipo esencial para cualquier expedición, como piquetas o piolets, que se usan como bastones a veces, y sobre todo como elemento de seguridad en pendientes fuertes, para evitar deslizarse en caso de caer. Es imprescindible llevar un botiquín bien organizado, y sobre todo es imprescindible prepararse debidamente, tomando en cuenta que si bien es un deporte y es maravilloso, no es un juego. Si bien muchas montañas -incluyendo al Aconcagua- pueden subirse caminando, sin andar colgando de paredes de piedra, nieve o hielo -la escalada es de las actividades más riesgosas y difíciles en el montañismo-, no se debería practicar el montañismo sin conocer y dominar al menos en sus aspectos esenciales técnicas como el tránsito por glaciares con grietas -es necesario aprender a caminar “encordado”, en grupo de tres a seis personas unidas entre sí con una larga cuerda-, caminatas por pendientes pronunciadas de nieve o hielo, autodetención con piolet en caso de resbalar, caminata con crampones sobre el hielo, y varias más. Caminar por un glaciar con grietas -muchas veces ocultas por la nieve- puede ser una actividad poco riesgosa si se realiza siguiendo todas las medidas de seguridad. Si no se siguen estrictamente estas reglas, puede ser casi suicida.

FANCAP Minas atenta frente a la situación de ANCAP

La situación que atraviesa ANCAP marcó la agenda de este verano, por todo lo que implica dicha empresa para los uruguayos, y por todo lo que engloba como industria en la producción del país.
Primera Página conversó con los dirigentes de FANCAP Sector Minas, Nicolás Di Polito (presidente) y Rodrigo Guerrero (secretario general). El sindicato nuclea unos 150 afiliados, y conjuntamente con los trabajadores tercerizados suman unos 300 funcionarios en la Planta ANCAP Minas, la que por estos días “está parada”. “Desde el 17 de diciembre se paró, por mantenimiento, se venía trabajando bien, con 100 % a carbón, que es lo que se quería, dejar de depender del fuel oil, y ayuda al ahorro. Esperamos que dentro de unos días se arranque de nuevo como está previsto, todo depende del clinker, y en el avance de las reparaciones”, dijo Di Polito.

LO QUE PEDÍAMOS

En agosto de 2015, Di Polito y Guerrero estuvieron en la Junta Departamental, e inmediatamente hicieron una movilización en Plaza Libertad y calles de Minas, para informar a la población sobre la situación de ANCAP, haciendo algunos reclamos y proponiendo ideas para proyectar al ente y que siga creciendo, por lo que significa económica, laboral y socialmente para Minas. Para Di Pólito señaló que “la frutilla de la torta hubiera sido que salieran las inversiones que pedíamos. No salió. Hoy todavía no se aprobó el presupuesto de ANCAP, y estamos esperando que salgan las inversiones tanto en Minas como en Paysandú, que son vitales para el futuro de la industria”.

“NO TENEMOS DIRECTORIO A ESTA ALTURA”

Respecto a la capitalización que se le hizo a ANCAP, de casi 700 millones de dólares, tampoco saben nada, y según Guerrero “el problema mayor que tenemos hoy es su situación interna. No tenemos directorio a esta altura. Al no tener un directorio claro, con un proyecto de trabajo, no sabemos qué va a pasar. ¿Qué van a hacer los próximos directores con la industria cementera, qué va a pasar con ALUR, con los precios de los combustibles? Todo eso es ANCAP, y hay más, pero es difícil prever que va a ocurrir de aquí en más”.

MÁS INVERSIONES

Guerrero aseguró que FANCAP va a seguir insistiendo en la necesidad de inversiones, “para que haya mayor producción, para ser más efectivo, para bajar costos, para estar en correlación con el medioambiente, todo eso lo dijimos en la Junta y es lo que vamos a seguir hablando con los diputados de Lavalleja, con los senadores, pero dada la situación interna de ANCAP es difícil decir por dónde vamos como empresa estatal”.

Advirtió que la situación de Paysandú es “mucho más grave” que en Minas, “tienen todos los contenedores en la planta y no han podido destrabar la situación y conseguir que se hagan las inversiones para poner a funcionar todo lo que tienen allí. Acá también hay equipos para ir instalando, hay variantes para experimentar pero lamentablemente no están los recursos para hacer”.
Aseguraron Di Políto y Guerrero que en una asamblea realizada por la Federación ANCAP, una de las decisiones que tomaron para “ver dónde está parada ANCAP, es llegar a la ministra de Industria, Carolina Cosse, para que nos informe. Volvemos a repetir, no sabemos si los directores están o no están, si renunciaron o no, queremos saber algo certero, por eso vamos a acudir a la ministra para saber cuál es el futuro de toda la industria cementera, queremos que siga siendo estatal, que produzca más y mejor, que se mantenga la fuente laboral, con más trabajadores porque todo repercute socialmente. Pero hoy no sabemos nada”.

Es una incertidumbre la remoción de la cúpula del directorio político de ANCAP. ¿Pero alcanza con eso?
Di Polito – Mi opinión personal es que la remoción del directorio debe ser total, no solo del directorio político, sino de todos los gerentes, que son parte de la gestión de ANCAP, es algo que se viene pidiendo desde hace largo rato. Hoy no se sabe qué va a pasar, lo tiene que resolver el Poder Ejecutivo. La posición de la Federación es que se renueve todo el directorio que ha llevado a la empresa industrial uruguaya más grande a la debacle más grande y que es la que está viviendo hoy. Problemas de gestión hay un montón, y los que están -directorio y gerentes- han demostrado que no saben gestionar y se tienen que ir.
Guerrero - En junio tuvimos una asamblea, se analizó la situación y desde ahí la mayoría estuvo de acuerdo en que había que cambiar el directorio, sabíamos lo que estaba pasando, el pueblo se enteró hace poco por las investigadoras, y todo lo que es público. Nosotros en esa asamblea pedíamos un giro a la gestión, y también nuevos nombres, tanto del directorio como de la cúpula gerencial. Para cambiar la situación de ANCAP no alcanza con los directores políticos, estos son los que firman decisiones y avalan, pero los que deciden las situaciones particulares son los gerentes, y estos deben ser cambiados, porque hay demasiado vicios, falta de controles en gastos, falta de preparación por el desconocimiento de lo que hoy es la industria del cemento, tecnológicamente se avanzó mucho y ellos se quedaron y trancan el desarrollo. Y somos los trabajadores los que tenemos que decirlo, porque somos los que vivimos las inoperancias, vemos que hacen de los gastos públicos lo que quieren y no pasa nada, eso no puede ser.

¿En la Planta Minas habría que cambiar el gerente?
Guerrero - Sí, sí, hace muchos años que está, no ha dado sus resultados, falta actualizar y modernizar la cabeza, no estar solo agarrado al puesto de gerente, cuando el mundo ha cambiado tanto. Esto lo vienen manifestando desde hace muchos años las directivas anteriores de FANCAP. El cemento lo necesita, los números lo marcan.
Di Polito – Remarco que lo que queremos es el cambio operativo de la industria de ANCAP, debe dar un giro apuntando al desarrollo y al país productivo, si eso no se hace no cambia nada.
Guerrero – La industria del cemento en todo el mundo evolucionó a pasos agigantados, las plantas cementeras brindan servicios, que acá no se dan, no es solo la producción, es lo que hay después, desde cómo tratas al cliente, qué beneficios les das, cómo se compite, y al ser estatal debe tener un componente social muy fuerte.

¿Como ve FANCAP todas estas denuncias, donde se acusa de malversación de fondos, inversiones mal hechas, cuestionamiento a la gestión, falta de controles?
Di Polito - Más allá de haber visto las 14 horas en Diputados y las cuatro horas en el Senado la discusión sobre la capitalización, lo que se ve hacia fuera generado por la investigadora, es una gran inestabilidad, y muchas dudas. Nosotros vemos muchas cosas, pero también surgieron cosas que van sujetas a quién y cómo lo dicen. Hay actores políticos que dicen que el cemento no sirve, que hay que cerrarlo, que da pérdidas, pero para nosotros que es nuestra fuente de trabajo y que eso se derrama sobre la sociedad donde están las cementeras como Minas o Paysandú, nos preocupa, nos duele, y desde la Federación vamos a seguir luchando para seguir manteniendo el cemento en manos estatales y públicas.

Aunque ANCAP sigue siendo estatal y pública por un plebiscito aprobado en el 2003, se siguen oyendo voces que quieren privatizar.
Di Polito - No debe ser así, pero eso está ahí: privatizar. Dan vueltas, y ante cada problema en lugar de analizar, de ver cómo se sale, lo único que sale es la idea de la privatización, y a eso le hacemos frente, con el objetivo claro, que salgan las inversiones y se llenen las vacantes. ¿Privada funciona y estatal no? ¿No será otro el problema? Con los compañeros hemos buscado las alternativas para que siga funcionando, los compañeros han dado más de lo que podían para que no se parara. O sea no está en los trabajadores el problema está en la gestión.

¿Cuán unido está el sindicato?
Di Polito - Es un sindicato, hay diferentes corrientes de pensamiento, eso lleva a chisporroteos internos, pero cuando hay que salir a enfrentar los problemas, hay unidad. En el 2003 cuando se hizo el plebiscito para la no privatización de ANCAP, se salió a buscar firmas, se consiguieron, se votó y fue una conquista del movimiento sindical y del pueblo entero. Hoy ante tanta incertidumbre estamos todos unidos para mantener la industria cementera y que ANCAP siga siendo estatal y pública.

¿Cómo es la competencia respecto al cemento?
Di Polito - Estamos lejos. Hemos estudiado todo como sindicato -no solo los reclamos que los trabajadores hacen-. Estamos atentos a todo el funcionamiento porque nos preocupa la fuente de trabajo, y para cuidarla nos hemos informado de todo, lo que significa la industria y lo que a través de ella se puede hacer. Hemos recorrido ministerios, OPP, hemos buscado información de lo que pasa tanto a nivel local como internacional respecto a las cementeras, todas las variantes de producción y de venta, y estamos lejos. ANCAP no tiene planes para el desarrollo de viviendas, ni de carreteras, y una cantidad de servicios que se pueden llevar adelante con el cemento.
Guerrero - Vemos que no hay ideas, que todo es chato, y lo que queremos son soluciones.
Di Polito - Uno de los reclamos es que el estado use el cemento ANCAP para todas sus obras, algo que se perdió en el 2004, por un decreto del gobierno de Jorge Batlle. Hace pocos días veíamos en una obra del estado que estaban usando portland de una empresa privada, que tiene su derecho a vender, pero el estado debería consumir su propio producto, y que ANCAP muestre su marca.
Guerrero - Nosotros pretendemos que los organismos públicos compren el portland a ANCAP, para eso hay que volver a modificar la ley y sacar ese decreto.
Di Polito - Otra cosa que impulsamos es que se cambie el sistema que solo se le permite a la inversión extranjera que viene a Uruguay beneficios como el no pago de impuestos, tienen permisos gratis, pero la inversión que hace el estado tiene que pagar los impuestos. Son modificaciones que hay que hacerle a una ley que ayuda a la inversión, a los organismos, y generar una modernización de las industrias.  

martes, 9 de febrero de 2016

Lavalleja ganó y sentenció la clasificación

Con la clasificación prácticamente asegurada, los minuanos llegaron a Vergara para disputar los 90 minutos que en la previa solo parecían ser un trámite y que se confirmaron a lo largo del partido.
Sin embargo, los serranos comenzaron abajo en el tanteador, porque tras una acción que Franco Castillo le tapó a Alexis Duque, Leonardo Márquez metió un gran pase para Gonzalo Osano, quien eludió a Pablo Alzogaray y puso el 1 a 0.
Solo cinco minutos le duró la ventaja a los locales, porque Andrés Berrueta, tras pase de Amorín, luego de que este aprovechara un error infantil de la defensa, puso el empate con gran definición sobre Castillo.
Vergara, que había quedado con un hombre menos a los 29 minutos, porque Edgardo Toral fue expulsado por un codazo a Sebastián Suárez, cometió, a falta de un minuto para el final de la primera parte, un error increíble, por intermedio de Cristian Machado, quien intentó cederle a Castillo, pero en lugar del arquero, encontró a Gregorio Almeida, quien definió con arco desguarnecido.
En el arranque del segundo tiempo, a los tres minutos, Mario Amorín, de cabeza, tras centro de Alexis Duque, anotó el tercer gol serrano, que inclinaba definitivamente la balanza en favor de los minuanos.
A pesar de eso, los locales no bajaron los brazos y fueron beneficiados por el árbitro salteño Rúben Ferreira, quien a los 16 minutos, sancionó penal, en una acción dudosa dentro del área minuana. Franco Castillo, cruzó toda la cancha para ejecutarlo y pese a que Alzogaray contuvo con sus pies, el arquero vergarense aprovechó el rebote y puso el 2-3.
Al juego aún le restaban un gol y un expulsado, el primero obra de Laureano Pérez, quien definió dentro del área y fue favorecido por un desvío en un defensor rival, que descolocó al guardameta local. El segundo, fue Franco Castillo, protagonista de muchas acciones que salvaron a su equipo y autor del descuento, pero que cuando Manuel Abreu lo eludió y se aprontaba para anotar el quinto, derribó al delantero, hecho que motivó su expulsión.
Ahora los minuanos esperan rival, con la tranquilidad que están entre los cuatro mejores de la región Centro – Este.

LAVALLEJA 4 – VERGARA 2

Cancha: Parque “Ventura Robaina” de Vergara
Jueces: Ruben Ferreira, Wilson Correa y Roberto Romero (Salto Capital y Rocha Interior)
Lavalleja (4): Pablo Alzogaray, Fabricio Fungi, Germán Olmedo, Sebastián Suárez, Gregorio Almeida, Marcelo Martínez, Alexis Duque, Jonathan Mederos, Maximiliano Lazo, Andrés Berrueta, Mario Amorín. D.T: Andrés Umpiérrez
Vergara (2): Franco Castillo, Beethoven Batalla, Esteban Álvarez, Cristian Machado, Eduardo Barreto, Leonardo Márquez, Walter Olivera, Gonzalo Osano, Víctor Martínez, Daniel Jusliva, Edgardo Toral. D.T: Jorge Pirez
Goles: 32´ Gonzalo Osano, 61´ Franco Castillo (V); 37´ Andrés Berrueta, 44´ Gregorio Almeida, 48´ Mario Amorín, 73´ Laureano Pérez (LA)
Cambios: 55´ Manuel Abreu por Mario Amorín, 64´ Laureano Pérez por Maximiliano Lazo, 72´ Matías Cóccaro por Marcelo Martínez (LA); 55´ Bryan Lucas Fernández Chávez por Daniel Jusliva, 60´ José Saravia por Víctor Martínez, 73´ Walter Iza por Walter Olivera (V)
Rojas: 29´ Edgardo Toral, 91´ Franco Castillo (V)

Amarillas: Esteban Álvarez, Cristian Machado, Beethoven Batalla (V); Gregorio Almeida (LA)

Exitoso baile de disfraces en parque Rodó

Como estaba previsto, el pasado sábado desde la hora 20:00 en el Parque Rodó se inició la temporada de Carnaval en Minas. En la oportunidad se llevó a cabo un baile de disfraces, el cual comenzó con la actuación en el escenario de Paola Cléricci y Gonzalo Fariña, continuando con Fredy Muniz, y el final con Natalia Ortega y Sergio Moreira.
Hubo mucha gente disfrazada, sobre todo los más pequeños, que disfrutaron a pleno la actividad. De hecho, hasta la propia intendenta Adriana Peña y algunos directores se animaron a disfrazarse y a disfrutar de la actividad.
Había un concurso para elegir el mejor disfraz, cuyo jurado estaba integrado por representantes de los medios de prensa locales.

El disfraz ganador fue el de Emilia Errazquin, que con su atuendo se llevó los 5.000 pesos de premio. Después, y a iniciativa de la jerarca comunal, se entregaron tres menciones especiales de 500 pesos cada uno, eligiéndose por parte del jurado a una joven zombie, una pareja de mascaritas y una niña vestida de Esperanza Mía (monja). Hubo mucho cotillón, música, alegría y por sobre todas las cosas el público que concurrió masivamente disfrutó. Objetivo cumplido.